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Flujos

Un flujo es una vigilancia que tú dibujas. Empieza con un disparo —qué ofertas te interesan— y sigue con los pasos que quieras: comprobar algo antes de actuar, avisarte, llamar a un servicio tuyo o proponerte una operación.

Es la evolución del rastreo de ofertas. Una regla de rastreo sólo sabía hacer una cosa: filtrar y avisar. Un flujo puede encadenar condiciones y decidir por caminos distintos según lo que encuentre.

Un flujo no mueve dinero salvo que tú se lo pidas expresamente. Lo normal es que proponga y espere: la operación se ejecuta después de que la apruebes en Aprobaciones o desde Telegram. Existe además un modo que opera sin preguntar, pero no se activa solo, no se puede usar sin haber declarado cuánto dinero hay, y tiene su propio freno.

Si no entiendes algún término (precio, publicador, identidad verificada), consulta el Glosario.


Al entrar ves todos los que has creado, del más reciente al más antiguo. Cada tarjeta te dice:

  • El nombre que le pusiste.
  • La moneda que vigila y cuántos pasos tiene.
  • Qué hace cuando encuentra algo: avisarte, llamar a una dirección, proponerte una operación, o varias de esas cosas.
  • Si está en pausa, con una etiqueta. Y si opera sin preguntar, o si está en pruebas, también.

En los flujos que operan verás además dos cosas más:

  • Cuánto presupuesto lleva gastado, con una barra. La parte de color es lo que ha gastado ese flujo en el ciclo; la parte gris, lo que gastaron los demás flujos de la misma moneda y lo que operaste a mano. Las dos menguan la misma bolsa, así que las dos se ven. Debajo, en números: lo suyo, lo que queda y de cuánto.
  • Cuántas operaciones tiene sin cerrar, y al pulsarlo, todas las que ha abierto.

Desde la tarjeta puedes pausarlo con el interruptor, editarlo con el lápiz o borrarlo con la papelera.

Pausar y borrar no son lo mismo. Un flujo en pausa deja de avisarte pero se queda ahí con toda su configuración, listo para volver a encenderlo. Borrarlo se lleva también su historial de disparos.

El número de flujos que puedes tener depende de tu plan, y cuenta junto con tus reglas de rastreo.


El editor es un lienzo a pantalla completa: cada paso es una tarjeta y las flechas dicen en qué orden ocurren las cosas.

Los pasos se añaden y se ajustan desde el panel que hay al lado del lienzo. Cuando no hay nada seleccionado, el panel ofrece los pasos que puedes añadir; al tocar un paso, pasa a sus ajustes. El disparo no está entre los que se pueden añadir porque ya existe: todo flujo tiene uno y sólo uno.

Por eso en el lienzo cada paso se ve pequeño, con su nombre y un resumen de una línea: lo que se cambia se cambia en el panel. La tarjeta se arrastra desde cualquier punto para colocarla donde quieras.

Para conectar dos pasos tienes dos formas, la que te resulte más cómoda:

  • Arrastra desde el punto de la derecha de uno hasta el punto de la izquierda del siguiente.
  • O toca el punto de la derecha de uno y después el punto de la izquierda del siguiente.

Para quitar una conexión, pasa el cursor por encima y pulsa la cruz que aparece en el medio. Si vas con el dedo, tócala primero para que aparezca la cruz.

El panel se puede plegar cuando quieras ver el dibujo entero.

El botón Guardar se queda desactivado mientras algo no cuadre, y te dice qué es. Los avisos más comunes:

  • Falta el nombre.
  • Hay un paso que no se alcanza: lo añadiste pero no lo conectaste a nada.
  • Hay un camino que vuelve sobre sí mismo: un flujo va siempre hacia adelante.
  • Una condición tiene una salida sin camino: cada rama tiene que llevar a algún sitio.

Es el punto de partida y describe qué ofertas te interesan. Un flujo puede tener además un paso de conducir la operación, que es el punto de partida del otro lado: lo que pasa cuando la operación ya está abierta. Lleva los mismos filtros que una regla de rastreo:

  • Moneda y tipo de oferta — si buscas ofertas para comprar QUSD o para venderlo.
  • Cómo se mide el precio:
    • Precio fijo: das un mínimo, un máximo, o los dos.
    • Ventaja sobre el mercado: en vez de un número, dices cuánto mejor que el precio medio tiene que estar la oferta. Se ajusta solo cuando el mercado se mueve.
  • Cantidad mínima y máxima.
  • Sólo de este publicador, si te interesa vigilar a alguien concreto. Escribe parte de su nombre y elígelo de la lista que aparece; también puedes escribirlo entero si todavía no lo hemos visto en el mercado.
  • Filtros del publicador: sólo con identidad verificada, sólo VIP, sólo con verificación dorada, e incluir o no las ofertas privadas.

La opción de ventaja sobre el mercado depende de tu plan.

Si eliges ventaja sobre el mercado en una moneda de la que todavía no tenemos precio medio, el flujo avisará de todas sus ofertas hasta que haya suficientes datos. En monedas poco movidas, empieza con precio fijo.


Una condición parte el flujo en dos caminos: el del sí y el del no. Sirve para comprobar algo que el disparo no sabe mirar.

Puedes comprobar el precio de la oferta, las cantidades, la moneda, el tipo, la confianza del publicador, la fiabilidad de la señal, el precio medio del mercado, la hora del día en Cuba, y si el publicador es de tus favoritos o está bloqueado.

Los dos caminos son opcionales. Puedes usar sólo el del sí y dejar el del no sin salida: entonces, cuando la condición no se cumpla, el flujo simplemente no hace nada.

Cuando falta un dato —la confianza de un publicador que acabamos de ver por primera vez, el precio medio de una moneda sin señal— la condición se considera no cumplida y el flujo toma el camino del no. Se hace así a propósito: es más seguro no avisar que avisar de algo que no hemos podido comprobar.


Manda el aviso por los canales que elijas:

  • En la aplicación — aparece en la campana.
  • Notificación del sistema — necesitas haber dado permiso en ese dispositivo.
  • Telegram — necesitas tenerlo vinculado.

Cuando marcas Telegram aparece debajo a qué chat escribe este paso. Si tienes varios vinculados —tu móvil, un grupo del equipo— puedes elegir uno distinto en cada flujo. Y si lo dejas en la que uses por defecto, va donde vayan todos tus avisos.

Si todavía no tienes ninguno, el propio desplegable te deja vincularlo sin salir del editor.

Marcar un canal no lo fuerza: si no lo tienes configurado, ese aviso no sale. Y si apagaste ese tipo de aviso en Telegram, tus flujos tampoco te escribirán por ahí.

No hay aviso por correo. Es una decisión, no algo pendiente: un correo por cada coincidencia agotaría la cuota diaria y dejaría sin enviar los correos que no pueden fallar, como la verificación de tu cuenta o la recuperación de la contraseña.

Envía los datos de la oferta a un servicio tuyo. Sólo se aceptan direcciones públicas: las de tu red local se rechazan por seguridad.

Es el único paso que puede mover dinero, y de serie no lo hace sin preguntarte: nace preguntando, y que opere solo hay que elegirlo a mano.

Tiene cuatro cosas que configurar, y las tres primeras son obligatorias:

  • Con qué cuenta de QvaPay opera. Sale de tus Conexiones, y si no tienes ninguna puedes conectarla desde el propio desplegable. No se puede dejar en blanco: una operación tiene que aparecer en una cuenta que hayas elegido tú.
  • Un tope por operación, en la moneda que pagas o cobras. Si una oferta lo supera, el paso no la propone. Tampoco se puede dejar en blanco — un tope opcional es un tope que se queda vacío.
  • Cómo se decide:
    • Preguntándome antes — lo normal. Te llega la propuesta con todo lo necesario para decidir, y caduca sola a los 10 minutos si no respondes.
    • En pruebas, sin hacer nada — sólo anota lo que habría hecho. No pregunta, no avisa y no gasta. Sirve para ver si el flujo acierta antes de darle dinero, y es por donde conviene empezar.
    • Solo, sin preguntarme — aplica a las ofertas que encajen sin consultarte, a cualquier hora, y te avisa después de cada operación. Comprando QUSD no funciona sin presupuesto declarado: sin un techo no habría nada que lo frenara, así que si no lo has declarado el paso no aplicará a nada y te lo dice mientras editas. Se declara en Rendimiento.
  • Operaciones por ciclo — cuántas quieres que llegue a hacer antes de pararse. Es opcional: en blanco, sin límite. Ver abajo.

Lo que ocurre después está en Aprobaciones.

Un mismo paso puede llevar a varias acciones a la vez. Se ejecutan una detrás de otra, en el orden en que las conectaste.


Encontrar la oferta es la mitad del trabajo. La otra mitad empieza cuando la operación ya está abierta: mandar los datos de cobro, marcar que pagaste, calificar al peer al terminar.

Para eso está el paso Conduce la operación, y es distinto de todos los demás: en vez de una salida tiene una por cada momento del ciclo.

  • Aplicada
  • Buscando los datos de pago
  • Te toca pagar
  • Pagaste, esperando que liberen
  • Esperando su pago
  • Dice que pagó
  • Te toca liberar
  • Completada
  • Completada y calificada
  • Sin noticias
  • En conflicto

Cuelgas un paso de la salida que te interese y ese paso ocurre cuando la operación llegue a ese momento. Una salida sin conectar no hace nada, y por eso se ven todas: lo que no has cubierto se ve como el hueco que es, sin tener que acordarte de mirar una lista en otro sitio.

La salida El peer escribe aparece marcada como pronto y todavía no se puede conectar. Un mensaje del peer no cambia el momento de la operación, así que necesita una vigilancia propia que aún no está hecha. Está dibujada para que el paso no te cambie de forma el día que se encienda.

Este paso puede convivir con el disparo de ofertas: un flujo puede buscar la oferta, proponerte la operación y conducirla hasta el final. Antes eso eran dos flujos separados y nada avisaba de que faltaba el segundo.

Los dos puntos de partida funcionan a la vez y cada uno va por su lado del lienzo. No hace falta conectarlos.

Aquí sí hay una decisión que tomar, y la tomas conectando o no el paso de aplicar con el de conducir:

  • Conectados: conduce sólo las operaciones que ese mismo flujo abrió. Lo que abras a mano queda al margen.
  • Sin conectar: conduce cualquier operación tuya que llegue a ese momento, la haya abierto el flujo o tú.

Si tienes un flujo que compra solo y además operas a mano, conecta los dos pasos. Si no, el flujo también actuará sobre las operaciones que abriste tú.

Una operación ocurre en una cuenta y sólo en una. Por eso los pasos que cuelgan de Conduce la operación no eligen cuenta: usan la suya, y verás el desplegable en gris con el nombre de la que se está usando.

Si además conectas el paso de aplicar, la cuenta sale de ahí: la operación se conduce en la misma cuenta que la abrió.


Un flujo que opera sin preguntarte tiene dos frenos, y hacen cosas distintas:

  • El presupuesto dice cuánto dinero puede mover. Lo declaras por moneda en Rendimiento y lo comparten todos tus flujos de esa moneda.
  • Las operaciones por ciclo dicen cuántas veces. Lo declaras en el paso que opera, y es de ese paso.

Son la misma pregunta hecha de dos formas, así que van por el mismo calendario: el ciclo de tu presupuesto. Si el tuyo es de 30 días, la cuenta se renueva cada 30 días.

Las que ese paso abrió desde que empezó el ciclo, se hayan cerrado o no. Cerrar una no devuelve el hueco: con la cifra en 10, el flujo hace diez operaciones y se para, aunque las diez estén terminadas y cobradas.

No es un máximo de operaciones a la vez. Si lo que quieres es no tener más de una abierta al mismo tiempo, esto no lo hace.

Lo único que no cuenta es un intento que nunca llegó a salir por un fallo de conexión: ahí no hubo operación. Una cancelada o vencida sí cuenta — ocurrió, aunque no acabara en intercambio.

El flujo deja de aplicar a ofertas nuevas y aparece en la lista marcado, con cuál era la cifra.

Lo que no hace es abandonar lo que tenía a medias: las operaciones que quedaron abiertas se siguen atendiendo hasta cerrarse, con sus avisos y sus pasos. Dejar a la otra persona esperando en un chat que nadie va a contestar sería peor que no haber aplicado.

Lo enciendes tú, con el interruptor de la tarjeta. Al renovarse el ciclo la cuenta vuelve a cero, pero el flujo sigue esperándote: que un flujo vuelva a operar solo es una decisión tuya, no del calendario.

Si lo enciendes dentro del mismo ciclo con la cifra ya gastada, se parará otra vez en cuanto encuentre algo — sin abrir ninguna operación de más. Para que siga operando ya, súbele la cifra.


En la tarjeta de cada flujo que opera hay un acceso que dice cuántas operaciones tiene sin cerrar. Al abrirlo salen todas las que ha abierto:

  • Arriba las abiertas, que son las que pueden pedirte algo: que pagues, que liberes, o que mires qué pasó.
  • Debajo las cerradas, las últimas primero.

De cada una ves qué compraste o vendiste, por cuánto, a qué precio, con quién y en qué punto está. Pulsas cualquiera y vas directo a su oferta.

Es la respuesta a «¿qué ha hecho este flujo con mi dinero?» sin tener que abrir la pantalla de Operaciones y buscar a mano cuáles eran suyas.


En el móvil tienes las dos vistas, y cambias entre ellas con las pestañas de arriba:

  • Lienzo. El mismo editor que en el ordenador, y con las mismas posibilidades: añadir pasos, conectarlos, moverlos y ajustarlos. Los puntos de conexión tienen una zona sensible más grande de lo que parece, para que se acierten con el dedo, y basta tocar uno y luego el otro: no hace falta arrastrar. El panel de pasos y ajustes aparece como un cajón desde abajo, y el botón + de la esquina lo abre para añadir.
  • Lista. Los pasos de arriba abajo en el orden en que ocurren. Tocas uno y se abre para editarlo. No cablea nada, pero para lo que más se hace —abrir un flujo que ya tienes y cambiarle un número o un canal de aviso— es más rápida: no hay que buscar el paso en el lienzo ni ampliar para leerlo.

Las dos editan el mismo flujo, así que puedes empezar en una y terminar en la otra.


Cada vez que un flujo encuentra una oferta que encaja, se guarda un disparo con la traza de lo que pasó: por qué pasos fue, qué camino tomó en cada condición y qué resultado dio cada acción.

Sirve para responder «¿por qué no me avisó?» y «¿por qué me avisó de esto?». Si una condición mandó el flujo por el camino del no, ahí lo ves.

Un mismo flujo no te avisa dos veces de la misma oferta al mismo precio. Si el publicador cambia el precio, cuenta como una oportunidad nueva y vuelve a avisarte.

El historial se guarda un mes.


El botón del reloj de cada flujo lo hace correr contra las ofertas que de verdad aparecieron en el mercado los últimos 7, 30 o 90 días, y te dice qué habría hecho con ellas.

No manda ningún aviso, no propone nada y no cuenta como disparo real.

El resultado separa cuatro cosas, y esa separación es el motivo de que exista:

  • Habría actuado — las ofertas que llegaron hasta el final.
  • Filtradas — encajaban en el disparo, pero una condición las descartó.
  • No le interesaban — ni siquiera encajaban en el disparo.
  • Sin señal — no había precio medio de mercado con el que comparar.

Un «0 avisos» puede querer decir cuatro cosas muy distintas: que el flujo está mal ajustado, que es demasiado exigente, que la moneda no se mueve, o que no había datos. Esto te dice cuál.

Ten en cuenta dos límites: del histórico no siempre se pueden recuperar los importes de una oferta antigua, así que si tu flujo filtra por cantidad, algunas quedan sin evaluar y se cuentan aparte. Y la ventana máxima son 90 días.