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Conexiones

Una conexión es una cuenta que le prestas a QvaMark para que pueda hacer algo por ti: operar en el P2P con tu cuenta de QvaPay, o escribirte por Telegram.

La página de Conexiones es el inventario de todas. Lo que ves ahí es todo lo que QvaMark guarda en tu nombre, sin excepciones: si no está en esa lista, no existe.

No te pedimos conexiones al entrar. Te las pedimos cuando añades a un flujo un paso que las necesita, y el propio paso te lleva de la mano. Puedes hacerlo también desde aquí, cuando te venga bien.


  • El nombre que le pusiste. Es el que verás al elegirla en un paso de un flujo, así que ponle uno que reconozcas.
  • A qué cuenta apunta — tu usuario de QvaPay, o el chat de Telegram.
  • Si sigue viva: Activa, Sin comprobar o No funciona. «Sin comprobar» es un estado propio y no se disfraza de «bien»: quiere decir que no la hemos mirado desde que la guardaste.
  • Cuántos días le quedan, si es de las que caducan.
  • Si es la de por defecto.

Y cuatro cosas que puedes hacer: comprobarla, renombrarla, volver a conectarla y borrarla.


Es la que permite que tus flujos operen: aplicar a una oferta, escribir en el chat de una operación, marcar un pago.

Antes de empezar te decimos exactamente qué estás permitiendo. Léelo, porque no tiene letra pequeña:

Mientras la conexión esté activa, QvaMark puede operar en P2P en tu nombre: aplicar a ofertas, escribir en el chat, marcar pagos y crear ofertas. No puede sacar fondos fuera del P2P sin tu segundo factor, pero operar en P2P ya permite mover valor.

Nunca vamos a decirte que «sólo puede consultar». Sería mentira.

El proceso son dos pasos, con un correo de QvaPay en medio:

  1. Escribes tu correo y tu contraseña de QvaPay. QvaPay te manda un código a ese correo.
  2. Tecleas el código y tu contraseña otra vez.

Tu contraseña pasa por QvaMark para llegar a QvaPay, y no se guarda en ningún momento. Intentamos que fuera directa desde tu navegador, sin pasar por nosotros, pero QvaPay no acepta que tu navegador le hable así: el código llegaba a tu correo y aun así la pantalla te decía que había fallado. Ahora esos dos pasos los hacemos nosotros por ti. Tu contraseña se usa en el momento de hacerlos y se descarta; lo único que se queda guardado es la sesión que QvaPay devuelve.

Que te pidamos la contraseña dos veces es consecuencia de no guardarla. No la retenemos entre un paso y el otro ni siquiera unos segundos, así que hace falta las dos veces. Si cierras la pestaña a mitad, se pierde y hay que empezar de cero.

La conexión dura 180 días. Es larga a propósito: sin ella tendrías que estar delante para que tus flujos funcionaran, que es justo lo que vienen a evitar. A cambio, verás siempre cuántos días le quedan, y a partir del mes te sugeriremos renovarla — es una sugerencia, no un corte.


Es lo que permite que QvaMark te escriba: los avisos de tus flujos y los botones para aprobar operaciones desde el móvil.

Son dos toques:

  1. Pulsa Abrir Telegram. Se abre la conversación con el bot y un botón de Empezar.
  2. Pulsa Empezar.

La ventana de QvaMark se cierra sola en cuanto lo detecta. Si estás en el ordenador y tienes Telegram sólo en el móvil, escanea el código QR. Y si prefieres hacerlo a mano, debajo tienes el comando para copiarlo y pegarlo en el chat.

Puedes vincular más de un chat. Tu móvil y un grupo del equipo, por ejemplo. Después, cada flujo puede elegir a cuál escribe su aviso — o dejarlo en la de por defecto y que vaya donde vayan todos los demás.

También funciona con grupos: añade el bot al grupo y haz la vinculación desde ahí. Los avisos llegarán al grupo entero.


Cuando tienes más de una del mismo tipo, una de ellas es la de por defecto: la que se usa cuando nadie dice otra cosa.

La usan los sitios donde no hay dónde elegir: el botón de aplicar a una oferta desde la aplicación, los avisos que no salen de un flujo, o un paso de flujo que dejaste en «la que uses por defecto».

La primera que conectas lo es automáticamente. Para cambiarla, pulsa la estrella de otra. Y cuando vinculas un chat de Telegram nuevo, ése pasa a ser el de por defecto: acabas de hacer el gesto, es razonable esperar que los avisos lleguen ahí.


El botón de recargar pregunta si la conexión sigue funcionando y actualiza su estado.

En el caso de Telegram no te llega ningún mensaje de prueba: comprobamos que el bot pueda escribir en ese chat sin molestarte. Si te devolviera un mensaje cada vez que pulsas el botón, dejarías de pulsarlo.


Borrarla hace que QvaMark deje de usarla. Es inmediato.

Si algún flujo la estaba usando, te decimos cuáles antes de confirmar — pero no te lo impedimos. Cuando quieres cortar, tienes que poder cortar. Esos flujos seguirán existiendo y dejarán de proponer nada hasta que les des otra cuenta.

Con Telegram, borrar la vinculación corta también los avisos y los botones de aprobación en el momento.

Con QvaPay hay un matiz importante: borrarla aquí hace que nosotros dejemos de usar esa sesión, pero no la invalida en QvaPay. La revocación definitiva, la que la mata en todas partes, es cambiar tu contraseña en QvaPay. Te lo decimos también en el propio botón, porque es la diferencia entre creer que has cortado y haber cortado.


  • Tu contraseña de QvaPay. Ni cifrada, ni un rato, ni entre los dos pasos de la conexión. La usamos para pedir el código y para abrir la sesión, y ahí se acaba.
  • Tu correo de QvaPay. No hace falta para nada una vez tienes la sesión.
  • Ninguna clave de tu correo personal.

Y una cosa que sí conviene que sepas: una sesión de QvaPay guardada es, en lo que puede hacer, parecida a tu contraseña. La diferencia real —y es lo que hace esto aceptable— es que puedes invalidarla cuando quieras cambiando tu contraseña en QvaPay, y que sin tu contraseña nadie puede fabricar una nueva cuando ésa muera.